EL PUEBLO DE LA ALEGRÍA

Érase una vez un lejano pueblo al que llaman "EL PUEBLO DE LA ALEGRÍA"; le llamaban así porque todos los días, había fiesta,etc. Pero, todo no era feliz. En lo alto de las montañas, vivía una bruja que no le gustaba la diversión, ni la alegría. Un día, todas las personas del pueblo dormían mientras la bruja estaba preparando un tónico para que todas las personas del pueblo no se volvieran a reír en toda su vida. A la mañana siguiente, era el cumpleaños del conde del pueblo. La bruja envió a unos de sus criados para que le alegrase el tónico en la tarta de invitados; estaba todo el pueblo invitado. Al comer la tarta todo el pueblo se quedó triste, sin ninguuna sonrisa en los labios, ni la alegría, se notaba en los ojos; estaban todos llorando: grandes, pequeños, ancianos y los animales. Pero un día llegó un hada madrina al pueblo y rompió el hechizo. Todo el mundo quedó sorprendido pensando que iban a ser tristes toda la vida. Todo volvió a ser como era, pero un poco más feliz. La bruja se fue del pueblo y vivieron felices y comieron perdices.
Pili

Esbilla
del.icio.us


Cuando Ainoa tenía unos 5 años fue de viaje al campo con su padre. Y fue ahí en un gran campo de flores donde se encontró una bellísima flor; a la pequeña niña le encantó esa flor, y fue corriendo a enseñársela a su padre. El padre de Ainoa al ver aquella flor, se quedó completamente himnotizado con el brillo que se desprendía de ella. Y cuando era el día de volver a casa, la pqueña niña empezó a sentir algo muy fuerte, epro no sabía qué. Llegaron a casa muy cansados del viaje, el padre de Ainoa se sentía muy mal y entonces sin avisar murió.


Cierro los ojos suavemente, como si de alguna manera fuera a desaparecer. La agonía continúa, nada ha cambiado. A gritos, le pido al aire que me libere, y le suplico que me deje mostrarme al mundo, enseñarles mi sonrisa y mis ojos chispeantes. con la fuerza de mis pensamientos, le revelo mi anhelo de felicidad y mi temor al mundo, a lo desconocido. Espero, todo sigue igual, y yo, sigo sufriendo. Con más fuerza, cierro más los ojos.